| El pueblo "Becilla de Valderaduey" |
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El municipio de Becilla de Valderaduey se encuentra sobre una pequeña loma, al norte de la provincia de Valladolid, y en las orillas del río Valderaduey, del que toma su apellido, siendo los vacceos (pueblo celtibérico) los primeros que en el siglo IX antes de Cristo se asentaron en la localidad, cuyo primitivo nombre fue el de Vaikella (diminutivo de Vaika), que significa vega. Las primeras noticias que se tienen de la villa proceden de la época romana, de la que se han hallado restos, algunos en pleno casco urbano (incluido un mosaico polícromo) en los pagos del Tesico, las Monjas, San Salvador y Huertas de San Martín, en los que se encontraron lápidas, mosaicos, monedas de diferentes cronologías romanas y un torso de mármol que representa a Hércules y que acoge el Museo Arqueológico de Valladolid. Becilla alcanzó su principal desarrollo en la Baja Edad Media, durante las repoblaciones de los reinos Astur y Leonés, reino este al que perteneció y con el que logró su máximo esplendor en el siglo XVI debido a su auge agrícola y ganadero, llegando a tener una fábrica de ladrillos, otra de harinas y un molino. Además de la iglesia de la Asunción, la localidad cuenta con la levantada en honor a San Miguel. Se trata de un edificio mudéjar del siglo XVI con una torre de ladrillo de tres cuerpos. Este templo, que sufrió profundas reformas en su interior en los siglos XVIII y XIX, conserva un artesonado mudéjar y en el Presbiterio, once pinturas dispuestas sobre el muro a manera de retablo del primer tercio del siglo XVI. Su sacristía alberga una pintura de Santo Domingo in Soriano del siglo XVII, próxima al taller de Diego Valentín Díaz. La localidad conserva un puente romano de tres ojos de medio punto situado sobre el río Valderaduey que forma parte de la red de itinerarios que los romanos trazaron en la península. Sobre el muro de contención del río, y a cada lado del puente, discurre parte de una calzada romana construida en tiempos del emperador Antonio Pío entre los siglos I y II antes de Cristo y que en 1995 fue declarada Bien de Interés Turístico Cultural con categoría de zona arqueológica. Merecedor de ser visitado es el Museo de Amador. Contiene aperos antiguos que su dueño ha ido recopilando y ordenando, entre los que figuran herramientas, útiles de labranza, diversos utensilios y juguetes típicos del medio rural agrícola. Becilla es un lugar ideal para ser visitada durante cualquier época del año, preferentemente en el verano, ya que su río, el Valderaduey, es un excelente lugar para la pesca del cangrejo que abunda en sus aguas. |
